El cardenal Secretario de Estado, al margen del congreso sobre Juan Pablo I que se celebra en la Pontificia Universidad Gregoriana, ha expresado su deseo de que todo se resuelva lo antes posible. «Tenemos confianza y, por supuesto, todos le acompañamos con nuestras oraciones y nuestro cariño».
Ciudad del Vaticano, 13 de octubre 2026.- El día en que el Papa León ingresa en el Gemelli para la extirpación de un «nódulo circunscrito al pulmón», también el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin expresó su cercanía al Pontífice. Al margen del coloquio celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana titulado: «Juan Pablo I: Iustitia et Pax “Proteger y fomentar la paz en este mundo convulso”», promovido por la Fundación Vaticana Juan Pablo I, de la que Parolin es presidente, los periodistas le preguntaron por la salud del Pontífice.

«A todos nos ha impresionado su serenidad», afirma el cardenal, una serenidad que el Papa transmitió en su mensaje durante el Ángelus del domingo pasado. «Esperamos, tal y como él ha dicho, que estemos precisamente al comienzo de esta dificultad y que, por lo tanto, el problema se pueda resolver lo antes posible». «Tenemos confianza —añade—; naturalmente, todos le acompañamos con nuestras oraciones y nuestro cariño».
Gran serenidad
El Secretario de Estado explica que habló con el Papa León ayer por la tarde. «Hablamos con mucha serenidad; de verdad, el Santo Padre es un gran ejemplo en este sentido». «Estoy preocupado —subraya Parolin—, porque desde luego no me esperaba algo así», pero se trata de «algo de lo que, gracias a Dios, nos hemos dado cuenta enseguida», y que, por lo tanto, podrá superarse «lo antes posible»; «normalmente —añade—, cuando estas cosas se detectan a tiempo, se consiguen resolver».
Las sorpresas de Dios
También ha dedicado unas palabras al gran gesto de afecto por parte de la gente y de la Iglesia hacia el Pontífice. «Esto demuestra lo mucho que el Papa León es querido, apreciado y seguido por todos», de ahí la invitación a seguir mostrando cercanía incluso cuando se someta a esta intervención. «¿Un rayo caído del cielo?», pregunta un periodista. «Sí, claro —responde Parolin—, porque nadie se lo esperaba, pero estas son, como ha dicho el Papa, las sorpresas de Dios».
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