La aprobación en primera lectura de la medida solicitada por el presidente Ortega también extiende el mandato del Jefe de Estado.
El Parlamento nicaragüense aprobó en primera lectura la reforma constitucional impulsada por el presidente Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, como copresidenta. Esta reforma prohíbe la participación de partidos de oposición en las elecciones y extiende el mandato presidencial de seis a siete años. Asimismo, extiende los mandatos de diputados, alcaldes y otros funcionarios electos, así como los de los jefes de las fuerzas armadas y la policía. Por consiguiente, las próximas elecciones presidenciales se han pospuesto hasta noviembre de 2027. El texto debe ahora ser aprobado en segunda lectura para entrar en vigor, pero dado el control del poder ejecutivo sobre el parlamento, esto debería ser un mero trámite.

Los planes de Ortega
A principios de agosto, el presidente Ortega anunció que su gobierno, junto con la Asamblea Nacional, preparaba una reforma constitucional que permitiría la celebración de elecciones sin la participación de «terroristas y golpistas», es decir, opositores a su gobierno. Según Ortega, esto evitaría que se repitieran los conflictos ocurridos en 1856. En aquella ocasión, las divisiones entre los dos principales partidos de la época permitieron que William Walker se autoproclamara presidente de Nicaragua.
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