El observador permanente ante la ONU en Nueva York, el arzobispo Christophe Z. El Kassis, expresó profundo pesar por la falta de consenso sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear y condenó la dependencia de los arsenales atómicos como una peligrosa contradicción estratégica.
1 de octubre 2026.- La seguridad de cada Estado y de su pueblo no puede basarse en la «acumulación de poder militar», y mucho menos “se puede construir un mundo más seguro mediante la continua expansión y modernización de los arsenales nucleares”, cuyo uso “tendría consecuencias catastróficas para la humanidad”, señaló el Observador Permanente ante las Naciones Unidas, expresando la postura de la Santa Sede, durante la reunión de alto nivel de la Asamblea General en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, este 29 de septiembre, en Nueva York.

Reforzar el compromiso con el TNP
El arzobispo Christophe Z. El Kassis expresó el profundo pesar de la Santa Sede por el hecho de que “la undécima Conferencia de Revisión del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) no haya logrado alcanzar un consenso sobre un resultado sustancial”. A pesar de ello, no se debe «disminuir el compromiso con el Tratado, sino más bien fortalecer la determinación de preservar su integridad y promover la plena aplicación de sus tres pilares, que se refuerzan mutuamente, incluida la obligación, prevista en el artículo VI, de llevar a cabo de buena fe las negociaciones para el desarme nuclear. Es igualmente importante seguir apoyando el mandato y el sistema de salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica”.
El papel de la IA en el sector nuclear
En el contexto internacional actual, señaló El Kassis, se está presenciando la contradicción de querer «buscar una mayor seguridad a través de una dependencia perpetua de las armas nucleares». Citando la encíclica de León XIV, Magnifica humanitas, el arzobispo subrayó que este cambio es “evidente en la renovada importancia de las armas nucleares en las doctrinas estratégicas y en la retórica que contempla su posible uso, así como en la erosión gradual de la arquitectura de control de armamentos y desarme construida a lo largo de décadas”. Un nivel adicional de riesgo lo representa la «integración progresiva de la inteligencia artificial en los sistemas nucleares», tecnologías que «pueden aumentar el riesgo de escaladas y de errores de evaluación, al tiempo que ejercen una mayor presión sobre el juicio humano”.
El compromiso de la Santa Sede
Para revertir estas tendencias -precisó el Observador Permanente- “se requiere un compromiso renovado con el multilateralismo, el control de los armamentos y el desarme. El diálogo y la cooperación siguen siendo esenciales para restablecer la confianza, reducir los riesgos nucleares y crear las condiciones para un avance significativo hacia la eliminación total de las armas nucleares». En este sentido, la Santa Sede «reafirma su firme apoyo al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y alienta a todos los Estados que aún no se hayan adherido a él a hacerlo, como un paso esencial hacia un mundo libre de armas nucleares». La Delegación de la Santa Sede renueva además el llamado para que entre en vigor el Tratado de Prohibición Total de los Ensayos Nucleares, a 30 años del aniversario de su adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de septiembre de 1996. “Un mundo más seguro -concluyó monseñor Christophe Z. El Kassis- no puede construirse sobre una capacidad destructiva cada vez mayor. La eliminación total de las armas nucleares sigue siendo el único camino para liberar a la humanidad de su amenaza y sentar las bases para una paz auténtica y duradera”.
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