La ceremonia de entrega del premio internacional se celebró ayer, 4 de febrero, en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Se valoraron ejemplos de «fraternidad humana» como el acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán, la activista afgana Zarqa Yaftali y la organización palestina sin fines de lucro Taawon.
5 de febrero 2026.- Las delegaciones de la República de Armenia y la República de Azerbaiyán recibieron este miércoles 4 de febrero, en el «Founders Memorial» de Abu Dabi, el Premio Zayed por la Fraternidad Humana 2026. El jurado ha querido reconocer la importancia del acuerdo de paz firmado por los dos países caucásicos el pasado 8 de agosto de 2025 en Washington, Estados Unidos. También han recibido el reconocimiento internacional, creado en 2019 y que llega a su séptima edición, la activista por la educación de las niñas afganas, Zarqa Yaftali, y la organización sin fines de lucro palestina Taawon.

Un acuerdo de paz tras décadas de conflicto
Al recibir el premio en nombre de Azerbaiyán, el presidente Ilham Aliyev destacó la importancia del reconocimiento, recordando que lleva el nombre del jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, padre fundador de los Emiratos Árabes Unidos, y que cuenta con el apoyo de Su Santidad el Papa León XIV y del Gran Imán de Al-Azhar, el jeque Ahmed Al-Tayeb.
Recordando más de tres décadas de conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, el presidente Aliyev afirmó que los últimos seis meses han marcado un nuevo capítulo para ambos países caucásicos. «Hemos estado en guerra durante más de 30 años. Ahora llevamos seis meses viviendo en paz», dijo. «Estamos aprendiendo a vivir en paz. Puedo decirles que es una sensación especial», añadió.
El jefe de Estado también destacó que la paz se ha logrado gracias a la determinación política y al apoyo internacional, y añadió que el acuerdo puede servir de modelo para otros. «Nuestro ejemplo demuestra que la paz es posible a pesar de los conflictos duraderos, el sufrimiento y la desconfianza. La paz es posible cuando existe una fuerte voluntad política por ambas partes», declaró.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, calificó el premio como «un gran honor» observando que se instituyó a raíz del histórico Documento sobre la Fraternidad Humana firmado conjuntamente por el Papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar. Afirmó que este hecho simboliza el apoyo de los mundos musulmán y cristiano a la paz entre Armenia y Azerbaiyán. Aunque el premio fue entregado formalmente a los líderes, el primer ministro Pashinyan subrayó que pertenece a los pueblos de ambos países: «Es realmente un logro que pertenece a todos los pueblos». Por último, Pashinyan dedicó el premio «a todos los armenios y azerbaiyanos que se atrevieron a esperar en la paz, único alivio para todos y la mayor forma de respeto hacia las víctimas».

En defensa de la educación de las niñas afganas
Zarqa Yaftali fue premiada por su larga trayectoria en la defensa del derecho a la educación de las niñas y las mujeres en Afganistán. En su discurso durante la ceremonia, definió el premio como «no solo un triunfo personal, sino una profunda responsabilidad». «Con humildad», dedicó el galardón a las mujeres y niñas afganas que siguen luchando por sus derechos: «Este honor pertenece a las valientes mujeres de Afganistán que, incluso cuando se ven privadas de sus derechos más básicos, siguen haciendo oír su voz cada día con dignidad, resiliencia y coraje», declaró la activista.
Yaftali recordó que hasta hace solo unos años las niñas asistían libremente a la escuela y las mujeres participaban activamente en la vida pública, incluso en los sectores de la educación, los medios de comunicación y la justicia. «Hoy en día, la realidad se ha invertido», dijo, describiendo la privación sistemática de los derechos de las mujeres como una situación grave que «nunca debe ser acogida con silencio».
Refiriéndose a las declaraciones del jeque Ahmed Al-Tayeb, recordó que impedir el acceso de las mujeres a la educación contradice las enseñanzas islámicas: «La búsqueda del conocimiento es para todas las personas, hombres y mujeres», afirmó, expresando su agradecimiento por el apoyo moral ofrecido por los líderes religiosos.
De cara al futuro, Yaftali dijo que imaginaba un momento «en el que todas las niñas y mujeres sean libres de aprender, conducir y ocupar el lugar que les corresponde, no por concesión, sino por derecho». Hasta ese día, concluyó, sigue siendo una responsabilidad compartida «estar a su lado y no permitir que su silencio se convierta en la normalidad».

Servicio humanitario a un millón de palestinos
La organización palestina sin fines de lucro Taawon ha sido premiada por su labor humanitaria y de desarrollo en favor de más de un millón de palestinos cada año en Cisjordania, Gaza y los campos de refugiados del Líbano. A través de sus programas en los ámbitos de la educación, la salud, la cultura y el desarrollo comunitario, Taawon ha tratado de preservar la dignidad humana y apoyar la resiliencia, en un contexto de dramáticas dificultades.
El Premio Zayed por la Fraternidad Humana es un reconocimiento internacional independiente que honra a personas e instituciones de todos los orígenes comprometidas con la promoción de los valores de la solidaridad, la integridad, la equidad y la esperanza. En el jurado internacional también figura el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación.

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