El vicario de la Custodia de Tierra Santa habla de las numerosas muertes de menores en la Franja: matar a inocentes, incapaces de hacer daño, es una mancha que la humanidad no podrá borrar de su historia.
Ciudad del Vaticano, 27 de marzo 2025.- La reanudación de la guerra en Gaza se caracteriza en estas horas por el elevado número de menores asesinados. Hemos interpelado al respecto al vicario de la Custodia de Tierra Santa, el padre Ibrahim Faltas, implicado desde el comienzo de la guerra en el apoyo y la acogida de los niños de Gaza.
Padre Ibrahim, en ninguna otra guerra ha habido un porcentaje tan alto de niños asesinados. ¿Puede explicar por qué?
En gran medida creo que se debe a que las familias de Gaza son numerosas, la población de Gaza es muy joven. Y aunque me resulta difícil reconstruir el porqué, conozco bien el dolor de los padres de Gaza que han perdido un hijo y muchas veces más de uno. Matar a niños inocentes y sin culpa, incapaces de hacer daño, es una mancha que la humanidad no podrá borrar de su historia. Las cifras de los pequeños asesinados en Gaza son asombrosas, y causa un enorme dolor pensar en las marcas que tantos de ellos que, durante toda su vida, llevarán en su cuerpo, en su corazón y en su mente. En sus medios de comunicación se habla menos del aumento de los enfrentamientos en Cisjordania, donde ha aumentado el número de muertos, heridos y detenidos. Entre los muertos y heridos, muchos son niños también en esta parte de Palestina.
Las cifras presentadas por el Ministerio de Sanidad palestino son impresionantes: 15.613 niños asesinados y 33.900 heridos desde el comienzo de la guerra. 876 son bebés y 4.110 niños menores de cinco años. No hay datos sobre el número de niños y menores huérfanos. ¿Tiene alguna información al respecto? ¿Cuántos se presume que son huérfanos? ¿Y quién se ocupa ahora de ellos?
Las estimaciones hablan de unos 20.000 niños huérfanos. Las cifras son elevadas y desgraciadamente podrían aumentar porque no se sabe cuántos cadáveres están enterrados entre los escombros. Me cuentan que a menudo los niños mayores cuidan de sus hermanos pequeños asumiendo la responsabilidad de un adulto. El drama de esta guerra en particular es la imposibilidad de poder ayudar porque, además de no poder conseguir ayuda humanitaria, sólo unos pocos voluntarios han entrado en Gaza, y por poco tiempo. Es muy triste estar indefenso e impotente a pocos kilómetros de distancia.
La primavera pasada, usted organizó con el gobierno italiano el ingreso en hospitales italianos de más de 200 niños heridos o enfermos procedentes de Gaza, que consiguió sacar desde Egipto. ¿Cree que podrían repetirse operaciones similares?
Desde finales de enero de 2024, muchos hospitales italianos han admitido a más de 200 niños. Incluso en las últimas semanas, gracias a la tregua, han llegado a Italia más niños de Gaza a través de Egipto. En noviembre de 2023, tras una audiencia matutina con el Santo Padre, fui al encuentro de los amigos del Bambino Gesù y de su disponibilidad como padres y madres antes que como médicos y administradores, nació la posibilidad de ayudar a los pequeños de Gaza. El gobierno italiano activó todos los canales diplomáticos posibles para lograr el objetivo. Nunca me cansaré de agradecer la generosidad del pueblo italiano. Sé que otros países europeos han acogido a niños enfermos de Gaza y espero que otros lo hagan: la lista de niños que necesitan tratamiento es muy larga, pero no es fácil sacarlos de allí. La tregua y, tal vez, el fin de la guerra pueden salvar las vidas de niños ya tan marcados y afectados.

Usted ha acompañado personalmente a muchos de estos niños. ¿Hay alguno que le haya impresionado especialmente y que le gustaría recordar? ¿Alguna historia especialmente sensible?
Junto con el Ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, recibí a la mayoría de los niños que llegaron a Italia. Tuvimos la oportunidad de hablar de los niños mientras los esperábamos en los aeropuertos, pero después de acogerlos y escuchar sus dolorosas historias de boca de sus padres y acompañantes, no teníamos más palabras para comentar lo que habíamos visto y oído. Después tuve la oportunidad de volver a visitarlos en los hospitales italianos y seguir su evolución. Conocí a un niño que había llegado con heridas muy graves en una pierna, le vi empezar a andar de nuevo tras una compleja operación. Una niña con cáncer está mucho mejor ahora, pero cuando llegó, los médicos me habían dicho lo grave que estaba. Los niños de Gaza han recibido cuidados y amor en Italia: algunos de ellos ya saben hablar italiano, y cuando me llaman por teléfono por fin siento su serenidad, ¡gracias a Dios!
En los últimos años usted ha promovido una iniciativa muy importante de adopciones de niños palestinos huérfanos o abandonados en Italia. Principalmente en la zona de San Marino, pero también en Umbría. Algunos de ellos son hoy jóvenes hombres y mujeres. ¿Recuerda a alguno de ellos? ¿Cree que podría lanzarse una gran operación similar para los niños de Gaza? ¿Han iniciado ya contactos de este tipo en Italia?
Recientemente hemos conmemorado en San Marino los primeros veinticinco años del «Proyecto Sonrisa», un proyecto fuertemente deseado por monseñor Pietro Sambi, entonces delegado apostólico en Jerusalén, a cuya memoria me unen sentimientos de afecto filial. Los primeros años de la década del 2000 fueron años de graves conflictos y tensiones en Tierra Santa y con él conseguimos crear un puente de solidaridad concreta: muchos niños de Belén fueron adoptados por padres sanmarinenses. Me reunía con ellos a menudo durante esos años y los veía serenos y queridos. Después, ya no fue posible en San Marino. Incluso en Italia, las adopciones internacionales no son fáciles. Hay una gran necesidad de acoger a niños huérfanos en familias que puedan darles amor y un futuro. Me gustaría poder ayudar y reunir a niños sin padres con padres y madres dispuestos a formar familias agradables en el respeto de la ley y la protección de los menores, pero hasta ahora no ha habido esa posibilidad. ¡Esperemos y recemos!
Sobre este tema de los niños, usted se ha reunido en varias ocasiones con el Papa Francisco. ¿Qué le sugirió el pontífice a este respecto?
Me reuní con el Santo Padre el pasado 3 de febrero, diez días antes de su ingreso en el Hospital Gemelli. El Papa Francisco había reunido a muchas personalidades e instituciones de todo el mundo en una cumbre sobre la infancia con un título muy significativo: «Amémoslos y protejámoslos». Tras la cumbre, el Santo Padre se reunió con los niños acogidos en Italia procedentes de zonas en guerra. Los niños de Gaza me contaron que se encontraron con un abuelo cariñoso que les miraba con buenos ojos. En los doce años de su pontificado, me he encontrado muchas veces con el Papa Francisco y en los últimos tiempos he tenido frecuentes ocasiones de hablar con él. Cada vez me ha preguntado por la situación en Tierra Santa, por la vida de la gente y especialmente de los más pequeños. El Santo Padre se preocupa mucho por las generaciones futuras, su interés por el crecimiento y el desarrollo de los niños lo transmite con la visión de un padre protector, vigilante y justo. El Papa Francisco siempre me ha animado en los proyectos a favor de los niños, especialmente en los que tienen que ver con la educación para la paz.
Desde la reanudación de la guerra el pasado martes, el número de niños fallecidos es enorme. Sólo en la primera noche 130. ¿Qué noticias le llegan de Gaza?
Desgraciadamente, la cifra ya ha aumentado y, si no se detienen las armas, es un número destinado a aumentar aún más. Estoy recibiendo noticias de Gaza que no son muy tranquilizadoras. La reanudación de la guerra ha sido muy violenta y repentina. Este es un periodo de tiempo importante en Tierra Santa: para los musulmanes es el mes del Ramadán, para los cristianos es el tiempo fuerte de la Cuaresma. Son tiempos en los que la gente respeta los rituales, liturgias y tradiciones de los demás. Las noticias de muerte y destrucción de estos días parecen aún más desgarradoras, y las muertes de inocentes son siempre profundamente dolorosas.
Existe un sentimiento de gran compasión por el destino de estos niños. ¿Qué podemos hacer aquí en Europa para apoyar el valioso trabajo que ustedes, y otros como ustedes en Palestina, realizan?
El mundo siente compasión y ternura por los niños, siente la responsabilidad de garantizar sus derechos, su futuro, sus necesidades vitales. Es muy sorprendente que este sentimiento no sea compartido por quienes causan la muerte y el sufrimiento de los niños. Soy Vicario de la Custodia de Tierra Santa, que desde hace más de 800 años custodia los Santos Lugares y las piedras vivas que los habitan. La Custodia proporciona trabajo, educación, vivienda, apoyo para tantas necesidades. En los últimos años nos hemos enfrentado a mayores dificultades a causa de la guerra, las constantes tensiones, la pandemia. Nuestras obras son sostenidas por la Providencia y por bienhechores que nos ayudan a estar al servicio de los niños y de Tierra Santa. Espero que este año la colecta del Viernes Santo para Tierra Santa sea aún más generosa que en el pasado. Confiamos sobre todo en las oraciones de todos para que el precioso don de la paz llegue pronto a los niños del mundo. ¡Que el Santo Niño de Belén proteja a los niños, les apoye y guarde sus sonrisas!
ROBERTO CETERA