Este matrimonio acompaña a parejas en crisis como complemento a la ayuda de profesionales. «Es fundamental escuchar a las personas sin juzgarlas».
3 de abril 2025.- Se llaman Francisco Martínez y Catalina Miravé, tienen tres hijos y su labor de acompañamiento a matrimonios en crisis es pionera en España. «Se trata de algo muy novedoso. Hay cónyuges que colaboran en los COF, en las parroquias o dan alguna charla, pero Paco y Caty son los primeros que recibieron una formación específica y profesional por parte del SAMIC para intervenir en los casos que nos llegan», subraya Jorge García, director del Servicio de Acompañamiento y Mediación Canónica (SAMIC). La entidad surgió en Valencia, pero se está difundiendo por la mayoría de las diócesis españolas y en otros países del mundo.
Su labor ha sido puesta en valor recientemente por el Papa en una carta de respuesta a la misiva de una mujer que le lanzaba la siguiente pregunta a Francisco: ¿Debo perdonar la infidelidad de mi marido? La cuestión le fue enviada al Santo Padre a través de la revista Piazza San Pietro, una publicación mensual dirigida por el sacerdote Enzo Fortunato y que explora temas de fe, espiritualidad y vida cotidiana. En ella, el Pontífice responde a una pregunta al mes.
En esta ocasión, reconoce que «no es fácil perdonar, sobre todo cuando te han traicionado». Pero le aconseja a Catia —que es como se llama la esposa ultrajada— que fije sus ojos en la Sagrada Familia. Asimismo, la invita a que le proponga a su marido una reunión «con un matrimonio cristiano, comprometido en apoyar a parejas heridas» y con el que poder «compartir experiencias de vida, dificultades» o el anhelo de «perdón y reconciliación».

Más reconciliaciones
Paco Martínez y Caty Miravé se involucraron en esta tarea justo después de la pandemia. «Nuestros hijos ya se habían hecho mayores, disponíamos de más tiempo y teníamos la inquietud de hacer algo juntos», reconoce ella. Sus ganas de ayudar se encontraron con la intuición que estaba surgiendo en el SAMIC de contar con esposos que pudieran complementar la intervención del equipo profesional. Hasta entonces, los casos «eran atendidos de forma integral por un grupo de abogados, psicólogos, mediadores y curas». Pero «poder sumar a un matrimonio colaborador para el acompañamiento humano era algo que veían que podría tener un efecto positivo en las parejas con problemas», rememora él. El tiempo les ha terminado dando la razón: «Observamos más casos de reconciliación desde que hemos activado este acompañamiento y ellos y otros han entrado en el equipo», asevera García.
El proceso se inicia con el SOS lanzado por alguna pareja. «Los casos llegan a través de delegaciones de Familia, del tribunal eclesiástico, de alguna parroquia o por el boca-oreja entre los fieles», explica Martínez. El primer paso es una entrevista con el director del servicio. Ahí se conocen los detalles del caso y de esta forma se delinea la intervención y se deriva la atención hacia un profesional u otro en función de las necesidades. «En ese momento se les ofrece también la posibilidad de ser acompañados en el proceso por un matrimonio», indica Miravé. Lo habitual es que digan que sí. Entonces se les asigna a alguna de las nueve parejas de cónyuges colaboradores. Si les toca a Paco y Caty, él llama al marido y ella a la esposa. El primer encuentro se produce donde a ellos les venga bien: en una cafetería o, por ejemplo, en el cauce del Turia.
Los consejos del Papa
«No es fácil perdonar, sobre todo cuando te han traicionado en el amor, en las palabras, en la confianza. Pero si hay amor… el amor es capaz de sembrar paciencia, de remendar, de reparar».
«El matrimonio debe mejorarse siempre mirando a Jesús, a María, al himno de caridad de san Pablo, porque el perdón encuentra su fuerza en el espíritu, en la gracia y en el amor de Dios».
«Catia, puedes pedirle a tu marido hacer juntos un camino de acompañamiento. Podéis reuniros con un matrimonio cristiano comprometido en apoyar a parejas heridas».
Lo que sucede a continuación ya es indescriptible. «Cada caso es único, porque cada matrimonio tiene su propia historia», advierte Martínez. De esta forma, «los pasos que das con uno, no te sirven para otro». La intervención es totalmente personalizada e integral, «porque nosotros nos complementamos y vamos trabajando en paralelo con el resto de profesionales».
Hay una cosa, sin embargo, que sí que hacen en todos los procesos: «Es fundamental escuchar sin juzgar». Una actitud que permite que «te cuenten incluso aquellas situaciones de las que no habían hablado ni siquiera con su familia». Pero esto no es mérito suyo, concluye Paco. «Nosotros solo somos unos meros instrumentos en sus manos. De hecho, esto lo hacemos simplemente por amor a Dios y a los demás».
JOSÉ CALDERERO DE ALDECOA
Alfa y Omega