La pobreza alcanza al 28 % de los niños. En esta situación, los expertos piden una prestación universal por crianza y también «medidas complementarias» para que las familias puedan valerse por sí mismas.
19 de febrero 2026.– El mes de febrero se estrenó con la publicación de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Los datos son esclarecedores. El 28,4 % de los niños de España vive en situación de pobreza y el 12,5 % en pobreza severa. La cifra, a pesar de ser 0,8 puntos menor que la del año pasado, nos sitúa a la cabeza de Europa en pobreza infantil. Es una tasa tres veces mayor que la de países como Dinamarca o Eslovenia. Los números, según Save the Children, demuestran «que las políticas actuales no son suficientes y que es urgente reforzar los apoyos a las familias para garantizar los derechos de la infancia», asevera Catalina Perazzo, directora de Influencia y Desarrollo Territorial de la ONG.
La entidad proinfancia, sin embargo, no se queda en el diagnóstico, sino que propone una solución. Para revertir la situación, hay que «implementar una prestación para la crianza accesible a todas las familias mediante deducciones reembolsables del IRPF». Asimismo, pide «aumentar las cuantías del complemento de ayuda a la infancia, además de desarrollar estrategias de difusión y mejorar el acceso a la prestación».

Pocos días después del comunicado de Save the Children, el Gobierno español aprobó una nueva Estrategia de Desarrollo Sostenible con 100 metas a cumplir hasta el año 2030. Entre ellas se incluye una prestación universal por crianza para el 100 % de las familias con hijos. La medida, según el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, cuenta con «evidencia científica acumulada de sobra para anticipar que tendría un efecto inmediato en la reducción de la pobreza infantil» en España.
Silvia Saura, directora general de la Fundación Meridional, tiene una opinión diferente a la ministerial. Reconoce que la prestación «puede ayudar de manera puntual», pero considera que «no es la solución a largo plazo». Haría falta, a su juicio, «implementar otra serie de medidas complementarias para hacer que las familias puedan valerse por sí mismas».
En cifras
• 28,4 % de los niños en España vive en situación de pobreza y el 12,5 % en pobreza severa.
• 0,8 puntos ha bajado la pobreza infantil en el último año, según el INE.
• 300 familias son ayudadas de forma habitual por la Baby Despensa.

Comida y empoderamiento
Ese es, precisamente, el planteamiento de la Baby Despensa, un banco de alimentos pionero en España puesto en marcha tras la pandemia por la entidad dirigida por Saura. Está pensado exclusivamente para bebés de 0 a 3 años, a los que entregan pañales, potitos, leche de fórmula y otros productos infantiles. «A esa edad el cerebro del niño se está desarrollando, por lo que una alimentación deficiente puede provocar una serie de carencias futuras a nivel cognitivo, emocional, comunicativo o social», advierte.
Su ubicación original se encuentra en el Pozo del Tío Raimundo (Madrid), aunque posteriormente se ha expandido a Valencia y Barcelona. «En total atendemos a 300 familias, todas derivadas por servicios sociales». Según la directora, la mayoría son madres solteras con varios hijos. «No tienen una situación fácil. Por eso, las ayudamos con las necesidades básicas de los niños y también buscamos su empoderamiento a través de la formación, para que logren salir de la exclusión». En colaboración con otras entidades, desde Baby Despensa ofrecen talleres grupales, apoyo psicológico y orientación laboral. «Al final, la mejor forma de salir de la exclusión es la capacitación personal y profesional».

A Jessica Salazar, de 37 años, el grupo de madres la ayuda a «no guardarme tanto dolor dentro», reconoce. Es madre soltera de cuatro hijos, tres con autismo. «El día a día se complica bastante. No es fácil dejarlos al cuidado de alguien. A veces tienen cambios de humor», advierte. En esta situación, Salazar solo ha podido encontrar trabajo limpiando casas algunas horas. «Nada fijo», lamenta, por lo que «el sueldo no es muy alto».
Con lo que gana, no ha podido más que alquilar una habitación. Allí vive junto a todos sus hijos. «Pago 400 euros», confiesa. «No podemos permitirnos otra cosa». No obstante, «sería mucho peor sin la ayuda de la Fundación Meridional», subraya. «La alimentación de los bebés es carísima. Si no fuera por ellos, no podría pagarla».
JOSÉ CALDERERO DE ALDECOA
Alfa y Omega
