El balance de víctimas del terremoto que sacudió Myanmar el pasado viernes sigue aumentando: al menos 3.400 heridos y más de 300 desaparecidos, pero según las organizaciones humanitarias internacionales la situación es mucho peor.
31 de marzo 2025.- La tierra sigue temblando en Myanmar, tras el violento terremoto de magnitud 7,7 que devastó el país el viernes, ayer se produjo la réplica más fuerte – de magnitud 5,1 – de nuevo con epicentro en Mandalay. A pesar de las dificultades debidas a la falta de maquinarias para remover los escombros, otras 29 personas fueron extraídas con vida de entre los mismos. Los equipos de rescate prosiguen las operaciones en condiciones dramáticas, cavando incluso con las manos desnudas, y con temperaturas que superan los 40 grados centígrados.
Aún se desconoce el alcance de la devastación
El número de muertos sigue aumentando, pero los daños en las infraestructuras complican las comunicaciones y muchas zonas del país siguen siendo inaccesibles. Según el Comité Internacional de Ayuda a Myanmar, hay seis regiones birmanas afectadas por la emergencia. En Tailandia, la ciudad más afectada es Bangkok, donde 18 personas perdieron la vida en el derrumbe de un edificio en construcción y otras 78 siguen desaparecidas.

La situación de la ayuda
La Organización Mundial de la Salud está respondiendo a la emergencia en su nivel más activo: en 24 horas ha distribuido casi tres toneladas de suministros médicos, pero ha anunciado en una nota que se necesitará un presupuesto de 8 millones de dólares en los próximos 30 días para proporcionar atención traumatológica salvavida, prevenir brotes de enfermedades y restablecer los servicios sanitarios esenciales. Unicef también advierte que millones de niños están en peligro: «Este terremoto es otro golpe brutal para los niños de Myanmar, muchos de los cuales ya se enfrentaban a conflictos, desplazamientos y privaciones», ha declarado la directora general de la organización de la ONU, Catherine Russell.
Alarma de Cáritas
También Cáritas dio la voz de alarma, a través de Giuseppe Pedron, responsable de proyectos en Asia de Cáritas Italiana: «Se necesitará ayuda durante al menos cinco años -dijo- en el futuro inmediato se planteará el problema de la vivienda, porque la mayor parte, en la zona del epicentro, han sido destruidas y se necesitarán refugios semipermanentes. Los campamentos de tiendas de campaña que se montan en estas ocasiones para la primera emergencia no son buenos porque los monzones también llegan a esa zona entre junio y julio».
La violencia continúa en el país
A pesar del drama, la violencia en Myanmar no cesa: siete rebeldes birmanos, entre ellos cinco mujeres, murieron en una incursión llevada a cabo con al menos cinco aviones por la junta gobernante contra una base del Ejército Popular de Liberación del pueblo Danu, una de las minorías del estado de Shan, en el distrito de Naungcho. Ayer, la guerrilla antigubernamental declaró una tregua parcial de dos semanas para facilitar las operaciones de socorro.
ROBERTA BARBI