Desde el broncoespasmo del 28 de febrero, el Papa Francisco no ha retomado el trabajo, pero el domingo recibió al secretario de Estado. El lunes sufrió insuficiencia respiratoria en dos ocasiones.
6 de marzo 2025.- Al Vaticano están llegando mensajes para el Papa desde todos los rincones del mundo, escritos o dibujados por personas de todas las edades. Por la calle, los peregrinos paran a monseñores para preguntarles cómo está el Pontífice. Y en via della Conciliazione hay un revuelo continuo de periodistas que informan en directo en decenas de idiomas.
Desde que fue ingresado en el Gemelli, cada tarde, en torno a las 19:00 horas, se organiza un encuentro de periodistas con algún portavoz de la Santa Sede, justo después de que se publique el parte médico del Papa. Aunque no aporte muchos datos, el humor con el que quien informa entra en la sala y el tono de su voz es un eco de lo que pasa en el hospital y ayuda a valorar la situación. La persona de turno llega sonriente los días en los que el Papa encadena leves mejoras y el gesto serio denota preocupación cada vez que ocurre algún problema. Es lo que sucedió el viernes pasado.
«A primera hora de la tarde de hoy, tras una mañana alternando fisioterapia respiratoria con oración en la capilla, el Santo Padre presentó una crisis aislada de broncoespasmo que derivó en un episodio de vómitos con inhalación y un empeoramiento brusco del cuadro respiratorio. El Santo Padre fue rápidamente broncoaspirado y se inició la ventilación mecánica no invasiva. El Papa permaneció alerta y orientado en todo momento, cooperando con las maniobras terapéuticas», recitaba el boletín.

Francisco estaba respondiendo bien a la terapia contra la neumonía y lo último que necesitaba era someter a nueva presión el aparato respiratorio, tal y como sucedió. El portavoz, muy serio, explicó que la crisis había comenzado en torno a las dos de la tarde y que había durado unas dos horas, que los sanitarios habían actuado con rapidez y que lo consideraban un episodio aislado. Entraba en muchos detalles porque el Papa ha pedido a sus doctores que cuenten todo sobre su condición clínica. Por eso, no escondieron la gravedad de lo ocurrido.
Desde entonces, el Papa no retomó el trabajo. Estuvo el domingo con dos altos cargos del Vaticano, el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, y el sustituto de la Secretaría de Estado, Edgar Peña Parra. Junto a ellos dos, el único que entró a verle fue un capellán del hospital que celebró la Misa del domingo junto a los médicos y enfermeros que lo están cuidando. El lunes, en el arco de pocas horas, tuvo dos nuevas crisis, «episodios de insuficiencia respiratoria aguda», las llamaron los médicos. «Son consecuencia de la neumonía, no empeoramiento del cuadro clínico», dijo el Vaticano.
«Te queremos, Francisco»
Francisco pasa mucho tiempo sentado para recibir la terapia. Reza y lee. Desde su habitación quizá puede escuchar los saludos de grupos que se acercan hasta el Gemelli para pasar unos minutos bajo su ventana. Una mañana llegaron 30 católicos mexicanos: «Te queremos, Francisco, te queremos»; «México contigo, oramos por ti», repetían con rosarios en las manos. También el domingo, a la hora del ángelus, un centenar de italianos se reunió junto a la estatua de san Juan Pablo II que hay a las puertas del policlínico para rezar cerca de él. Aparte de ellos, también de alguna forma llega hasta el hospital el clamor de oraciones de miles de personas que, en países lejanos se están dando cita para rezar por la salud del Papa.
También los musulmanes de Irak rezan por Francisco
También en Irak rezan por la salud del Santo Padre. Y según el patriarca caldeo de Bagdad, el cardenal Louis Raphael Sako, lo hacen cristianos y musulmanes. «Me ha llamado personalmente el primer ministro, Mohammed Shia al Sudani, para expresarme su cercanía y decirme que desea que pronto se cure el Papa», asegura a Alfa y Omega. «Están contactando conmigo también muchos musulmanes para preguntarme», añade. Sako explica emocionado que «en todas las iglesias y conventos se reza por su curación». «Es padre y pastor de toda la Iglesia, no solo de la latina. También aquí estamos conmovidos».
Irak no olvida la visita de Francisco en marzo de 2021, de la que esta semana se cumplen cuatro años. «Aquí dicen que es un signo de esperanza, una luz para la humanidad con su cercanía, su apertura, su visión», explica Sako. Está convencido de que con aquella visita «Francisco abrió la Iglesia al mundo musulmán», como hizo «también con la firma del Documento sobre la fraternidad humana con el gran imán de Al Azhar, en 2019». Precisamente para recordar el viaje, el primer ministro inaugurará este año una iglesia en uno de los lugares que visitó el Papa, Ur, la tierra de Abrahán, padre común de judíos, cristianos y musulmanes. Francisco lo definió como un «lugar bendito» pues evoca «el nacimiento de nuestras religiones», donde todos «volvemos a casa».

«Quisiera daros las gracias por las oraciones, que se elevan al Señor desde el corazón de tantos fieles de muchas partes del mundo: siento todo vuestro cariño y vuestra cercanía y, en este momento particular, me siento como llevado y sostenido por todo el Pueblo de Dios. ¡Gracias a todos!», dijo Francisco el domingo en un mensaje escrito para sustituir su breve homilía del ángelus.
En ese texto, sus únicas palabras escritas esta semana, hizo una confesión íntima de cómo vive estas horas delicadas. «Siento en el corazón la “bendición” que se esconde dentro de la fragilidad, porque precisamente en estos momentos aprendemos aún más a confiar en el Señor». «Doy gracias a Dios porque me da la oportunidad de compartir en el cuerpo y en el espíritu la condición de tantos enfermos y personas que sufren». De un modo concreto, Francisco estos días está también con ellos. «Hasta pronto», se despidió.
JAVIER MARTÍNEZ-BROCAL
Alfa y Omega