El rector del Seminario de la Diócesis de La Guaira, el padre Wuilliam Vázquez, comparte la preocupación y la misma angustia de su pueblo luego del terremoto: “Nos hemos quedado prácticamente sin seminario”. Continúa la esperanza en rescatar a sobrevinientes a casi una semana del seísmo en Venezuela que ha dejado más de 1900 fallecidos.
Ciudad del Vaticano, 30 de junio 2026.- “La magnitud es bastante grande. La zona de La Guaira es la más devastada de todo el país. Y hay zonas en las que prácticamente se desconoce el lugar porque se destruyó todo… zonas que prácticamente tendrán que ser desalojadas y deshabitadas”, expresa el sacerdote Wuilliam José Vázquez Toro, rector del Seminario “San Pedro Apóstol” de La Guaira en Venezuela, luego del terremoto que también afectó gravemente las instalaciones del recinto formativo.
En La Guaira continúan los operativos de rescate a contrarreloj, a seis días del terremoto, para encontrar al mayor número de sobrevivientes. El lamentable número de fallecidos a causa del seísmo supera las 1.900 personas, y hay más de 10.000 heridos. También las cifras oficiales informan que las personas damnificadas son casi 16.000, y hay 855 edificios afectados.

“Hay zonas que deberán ser reconsideradas a futuro y, sobre todo, en lo que se refiere a la reacomodación de todos los habitantes de la zona, de todos los sobrevivientes, en otros lugares”, dice el padre Wuilliam Vázquez a Radio Vaticana – Vatican News.
“Se hablaba de un número bastante grande de edificaciones que se han caído y aún sigue habiendo réplicas. Con esto de las réplicas, se ha pedido tener calma, pero también el debido cuidado porque hay lugares que van a ceder. Y ciertamente viene ahora el trabajo más grande, o sea, el apoyo a la gente en medio de esta situación”, afirma.
La esperanza de los rescates
Cuenta el sacerdote de la Diócesis de La Guaira que “todavía hay gente que está siendo rescatada. Por ejemplo, de entre los escombros anoche mismo, cerca de nuestro seminario, fue rescatado un niño de 12 años, tomando en consideración que el terremoto fue el pasado miércoles por la noche”.
“Pues aquí estamos para ayudar y para poder acompañar. La solidaridad se ha manifestado bastante. Lo hemos visto tanto en los grupos de rescate que han venido de otros lugares, como también en la fortaleza y en la resiliencia de los venezolanos”, lo dice el padre Vázquez, lamentando también que muchos miembros de Cáritas parroquiales de la misma Iglesia local fallecieron o están desaparecidos.
Sin embargo, “la Iglesia tiene, en este momento, en la Zona 0 y en varios lugares, centros de acopio y se están distribuyendo a lo largo de todos los lugares, sobre todo tratando de ir a las zonas más afectadas para llegar a todos los que lo necesiten”.

La Diócesis de La Guaira sin seminario
El rector del Seminario “San Pedro Apóstol” de La Guaira también informa que las instalaciones del mismo sufrieron graves daños: “Nos hemos quedado prácticamente sin seminario porque, muy probablemente, luego de una evaluación del lugar, creo que es probable que no se pueda volver allí porque está en condiciones bastante lamentables. Sin embargo, el seminario somos nosotros”, dijo.
Y destaca la valentía de los seminaristas que luego se han involucrado en las labores de asistencia a los damnificados: “Y esto yo creo que nos muestra que serán, Dios mediante, buenos sacerdotes… Se lo decíamos. Son cada uno de ustedes y es el momento de reafirmar este llamado de Dios para servir a Cristo y servir a la Iglesia”.
Sin instalaciones para su vida formativa en La Guaira, los seminaristas fueron albergados por el Seminario Santa Rosa de Lima, en la capital venezolana, “una muestra de solidaridad bastante grande con la provincia eclesiástica de Caracas”.
Situación humanitaria en deterioro
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que está coordinando la respuesta en cuanto a protección y refugios para los damnificados de los terremotos en Venezuela, dijo este martes que la situación humanitaria en las zonas afectadas «se ha deteriorado rápidamente».
Afirman que se observa «una grave escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y un aumento de los riesgos de protección para la población desplazada».
JOHAN PACHECO